Todos los camino llevan a Roma y este peregrino se fue caminando

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Caminó más de ocho meses desde Sicilia hasta Roma, sin dinero ni transporte, y cruzó el estrecho de Messina en paddle surf.

Un joven español decidió recorrer a pie miles de kilómetros hasta Roma, sin dinero ni transporte, para vivir una experiencia de fe similar a la de los peregrinos medievales. Se trata de Adrián Ruiz Pelayo, quien durante más de ocho meses caminó desde Palermo, en Sicilia, hasta la capital italiana, en el marco del Jubileo de la Esperanza, relató ACI Prensa.

Ruiz Pelayo emprendió su travesía “solo caminando”, confiando en la ayuda de las personas que fue encontrando a lo largo del camino. Explica que cuando pedía agua o pan, muchas veces recibía mucho más: alojamiento, comida caliente y apoyo humano que, asegura, transformaron su vida. La experiencia, que documentó en redes sociales bajo el proyecto Un camino por descubrir, se convirtió en un ejercicio profundo de encuentro espiritual y solidaridad.

Uno de los momentos más llamativos del recorrido fue el cruce del Estrecho de Messina, que separa Sicilia de la península italiana. Fiel a su promesa de no usar transporte motorizado, el joven atravesó los tres kilómetros remando sobre una tabla de paddle surf, durante unos 40 minutos, pese a las fuertes corrientes de la zona. Posteriormente descubrió que había iniciado su peregrinación el 2 de abril, día de San Francisco de Paola, a quien la tradición atribuye un cruce milagroso similar.

El viaje tuvo también un significado especial ligado al monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria, donde en 2019 recibió unas semillas de ciprés con la misión de llevarlas al Papa para ser bendecidas. Ruiz Pelayo llegó a Roma el 24 de diciembre, justo a tiempo para la Misa de Navidad celebrada por el papa León XIV en la Basílica de San Pedro.

El encuentro con el Pontífice se concretó el 7 de enero, durante una audiencia general en el Vaticano. Aunque breve, el momento fue significativo para el joven, quien se presentó como “un peregrino de esperanza” y logró que el Santo Padre bendijera las semillas. Tras cumplir este objetivo, anunció que su siguiente destino será Asís, donde planea caminar en silencio, en ayuno y avanzando apenas diez kilómetros diarios.

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