La escalada en Oriente Próximo dio un giro dramático este sábado después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, tras los bombardeos conjuntos de Washington y Tel Aviv contra objetivos en Irán.
“Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, escribió Trump en su red social. Más tarde, en entrevista con NBC, afirmó que “una gran parte del liderazgo iraní ya no está” y calificó la operación como “un éxito”.
Israel da por muerto a Jamenei
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que existen “muchas señales” de que el líder supremo iraní falleció durante los ataques. Fuentes oficiales israelíes indicaron que el cadáver habría sido localizado.
El ejército israelí también anunció la muerte de varios altos cargos iraníes, entre ellos el ministro de Defensa y mandos de la Guardia Revolucionaria.
Hasta el momento, Irán no ha confirmado oficialmente la muerte de Jamenei y ha denunciado lo que calificó como una “guerra mental” por parte de sus enemigos.
Irán advierte represalias
En el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante iraní aseguró que todas las bases y activos de Estados Unidos e Israel en la región seguirán siendo objetivos militares mientras continúe lo que considera una “agresión ilegal”.
Teherán invocó el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas sobre el derecho a la legítima defensa.
Reunión de emergencia en la ONU
El Organismo Internacional de Energía Atómica convocó una reunión de emergencia para el lunes a petición de Rusia, mientras que el Consejo de Seguridad celebró una sesión extraordinaria.
El secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó el “fracaso de la diplomacia” y advirtió que la acción militar puede desencadenar una cadena de acontecimientos incontrolables en una de las regiones más volátiles del mundo.
China calificó la ofensiva como “descarada”, mientras que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, denunció un “atropello a la legalidad internacional” y pidió desescalada.