Por: Raúl Gatica.
Acapulco ha sido, desde mediados del siglo XX, un destino emblemático para el turismo internacional, especialmente reconocido por su atractivo como lugar para celebrar bodas. En la década de los cincuenta, el puerto se convirtió en el refugio predilecto de celebridades de Hollywood y la realeza británica, quienes no solo vacacionaban, sino que también elegían sus paradisíacas playas y lujosos hoteles para contraer matrimonio.
Esta tendencia consolidó a Acapulco como un lugar romántico y glamoroso, ideal para bodas de ensueño. A lo largo de los años, la ciudad ha sabido mantener y enriquecer esta reputación, adaptándose a las demandas contemporáneas de las parejas que buscan escenarios únicos para su enlace matrimonial.
La infraestructura hotelera de Acapulco ha jugado un papel fundamental en este posicionamiento. Con una amplia gama de hoteles y resorts de lujo, la ciudad ofrece servicios especializados para bodas, que van desde ceremonias íntimas en la playa hasta eventos de gran escala con vistas panorámicas al océano. Por ejemplo, complejos turísticos como Vidanta Acapulco brindan opciones personalizadas para celebraciones nupciales, garantizando experiencias memorables para los contrayentes y sus invitados.

El impacto económico de este segmento turístico es significativo. Las bodas de destino suelen implicar estancias mínimas de tres días para grupos que oscilan entre 40 y 500 invitados, generando una derrama económica considerable en hospedaje, gastronomía y actividades recreativas.
En años recientes, las autoridades locales han implementado estrategias para revitalizar y promover Acapulco como el destino preferido para bodas. La presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, ha encabezado iniciativas dirigidas a organizadores de bodas de diversas regiones del país, destacando las ventajas y bellezas que la ciudad ofrece para este tipo de celebraciones.

Además, la ciudad ha sido sede de eventos de talla internacional que impulsan su crecimiento y desarrollo turístico, reforzando su imagen como un lugar idóneo para el romance y las bodas.
Acapulco ha sabido combinar su riqueza natural, su infraestructura de calidad y una estrategia promocional efectiva para consolidarse, a lo largo de las décadas, como un destino preferido para bodas, atrayendo a parejas de todo el mundo que buscan un entorno paradisíaco para celebrar su unión.
Sin embargo, la opacidad en la transparencia de datos sigue siendo un tema pendiente y preocupante. Se promociona y resalta que es un gran segmento turístico. Se han consultado fuentes oficiales tanto locales, como estatales y no existe el dato duro de cuantas bodas se celebran al año, de igual manera los hoteleros en privado han señalado que las ventas por estos eventos han bajado desde la pandemia y tras los huracanes Otis y John.
La autoridades promueven sin datos, solo a nostalgia, con corazón, pero sin una estadística que les de la razón.
Foto pricnipal: Pie de la Cuesta, Casamar.