El “vamping” es un hábito cada vez más común que consiste en usar el celular u otros dispositivos durante la noche, reduciendo horas de sueño. Aunque parece inofensivo, puede afectar seriamente la salud.
Este comportamiento altera el ciclo del sueño debido a la luz azul de las pantallas, que reduce la producción de melatonina. Como resultado, las personas tienen dificultad para dormir o descansan mal.
Las consecuencias van más allá del cansancio. El “vamping” está relacionado con fatiga crónica, bajo rendimiento, irritabilidad y problemas de concentración. También puede aumentar niveles de ansiedad, estrés e incluso depresión.
En el plano físico, la falta de sueño debilita el sistema inmunológico y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares y aumento de peso.
Especialistas advierten que adolescentes son los más afectados, ya que más del 60% usa el celular en la cama.
Para evitarlo, recomiendan establecer horarios sin pantallas, activar el modo nocturno y dejar el celular fuera de la habitación antes de dormir.