El 5 de mayo es una fecha histórica para México, pero su celebración es mucho más grande en Estados Unidos que en territorio mexicano. Aunque conmemora la Batalla de Puebla de 1862, en la que el ejército mexicano derrotó a las tropas francesas, en México no es un feriado nacional y su peso cívico se concentra sobre todo en Puebla.
La diferencia está en el significado que tomó la fecha al cruzar la frontera. En Estados Unidos, el 5 de mayo dejó de ser solo una conmemoración militar y se convirtió en un símbolo de identidad cultural para la comunidad mexicoamericana. Durante las décadas de 1960 y 1970, el Movimiento Chicano retomó esta fecha como emblema de resistencia, orgullo y derechos civiles frente a la discriminación.
Ese cambio transformó por completo el sentido del festejo. Para activistas chicanos, la victoria mexicana en Puebla representaba la idea de que una comunidad marginada podía resistir y vencer a una fuerza más poderosa. Así, el 5 de mayo pasó de ser una fecha histórica a un símbolo político y cultural en Estados Unidos.
Con el tiempo, la celebración salió del activismo y entró en escuelas, barrios, gobiernos locales y medios de comunicación. En los años 80, grandes marcas de cerveza, tequila y alimentos impulsaron campañas comerciales que masificaron el festejo y lo convirtieron en un fenómeno de consumo nacional.
Hoy, el 5 de mayo en Estados Unidos mueve ventas millonarias en cerveza, tequila y aguacate, con cifras que compiten con eventos como el Super Bowl. En contraste, en México el festejo patrio central sigue siendo el 16 de septiembre, fecha del inicio de la Independencia.