La reducción de homicidios registrada en México durante el Mundial 2026 representa una señal positiva, pero no significa necesariamente que el país sea menos violento. Así lo advierte un estudio del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (IBERO), que llama a analizar con mayor profundidad las causas de esta tendencia antes de llegar a conclusiones.
Entre el 11 de junio y el 5 de julio, periodo en que México fue sede de la Copa del Mundo, se contabilizaron 1,007 homicidios dolosos, con un promedio de 40 asesinatos diarios, la cifra más baja del año. El 16 de junio se registraron 27 homicidios y el 3 de julio fueron reportados 28 casos, los niveles diarios más bajos en más de una década.
El estudio “Menos homicidios, más preguntas” destaca que, entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el promedio diario de homicidios pasó de 86.9 a 48.8 víctimas, una disminución de 44%. Sin embargo, los investigadores señalan que esta reducción requiere explicaciones basadas en evidencia.
Los especialistas plantean seis posibles factores que podrían explicar la baja: cambios estructurales de largo plazo, modificaciones en el control territorial del crimen organizado, nuevos acuerdos entre grupos criminales, efectos de la estrategia federal de seguridad, sustitución de homicidios por desapariciones y posibles limitaciones en los sistemas de medición.
La investigación advierte que una menor cantidad de homicidios no siempre implica una reducción de la violencia. En regiones donde un grupo criminal consolida su control pueden disminuir los asesinatos, pero mantenerse delitos como la extorsión, el cobro de derecho de piso, el reclutamiento forzado o las desapariciones.
Para la IBERO, la disminución de homicidios debe verse como una noticia alentadora, pero también como una oportunidad para fortalecer las investigaciones y evaluar, con datos independientes, qué factores están detrás de la reducción de la violencia letal en México.