Dormir con aire acondicionado durante toda la noche puede afectar la calidad del sueño y aumentar la sequedad nasal, advirtieron especialistas en otorrinolaringología. Expertos recomiendan evitar el flujo directo de aire y mantener una temperatura moderada durante el descanso.
Estudios citados por especialistas señalan que el aire frío constante incrementa los microdespertares y dificulta alcanzar un sueño profundo. Además, el flujo continuo puede elevar la frecuencia cardiaca y provocar tensión muscular en cuello y espalda.
La Sociedad Española de Otorrinolaringología estima que 20 por ciento de los resfriados de verano están relacionados con el uso inadecuado del aire acondicionado. Los expertos explican que el enfriamiento de las mucosas obliga a la nariz a trabajar más para humidificar el aire.
Investigaciones de la Universidad de Yale concluyeron que respirar aire frío reduce la temperatura interna de la nariz. Este cambio puede disminuir temporalmente algunas defensas locales y favorecer la replicación de virus respiratorios. Además, la baja humedad afecta el movimiento de los cilios que protegen las vías respiratorias.
Los especialistas recomiendan encender el equipo 30 minutos antes de dormir y programar la función nocturna. También sugieren mantener la habitación entre 23 y 25 grados y conservar una humedad ambiental de 40 a 60 por ciento.
Seguir estas recomendaciones puede ayudar a evitar molestias frecuentes, reducir el consumo eléctrico y mejorar la calidad del descanso durante las noches más calurosas.
Foto de Hải Nguyễn