Horas antes de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, la tensión migrante ha escalado en la frontera norte de México. En Chihuahua, un enfrentamiento entre migrantes y autoridades derivó en el incendio de un campamento improvisado, mientras que en Matamoros los albergues están al límite ante la llegada masiva de extranjeros.
Migrantes, principalmente de Venezuela y Honduras, buscan cruzar a EUA antes de que posibles cambios en las políticas de asilo compliquen su entrada. Muchos no cuentan con cita a través del programa CBP One, lo que los obliga a buscar alternativas irregulares. A esta crisis se suman las temperaturas congelantes pronosticadas en los próximos días, que agravan la situación humanitaria.
Refugios en Matamoros, incluidos tres administrados por la Diócesis local, se han habilitado para albergar a los migrantes, mientras que el gobierno municipal prepara espacios para recibir tanto a extranjeros como a deportados. Sin embargo, la saturación y las condiciones climáticas siguen siendo desafíos críticos.