Al menos 11 mil niños ciudadanos de Estados Unidos han quedado sin sus padres tras operativos de deportación, según una investigación de la organización ProPublica basada en datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El informe señala que las detenciones de padres migrantes aumentaron desde el regreso de Donald Trump en 2025, con un incremento significativo en deportaciones, incluso de personas sin antecedentes penales graves.
Organizaciones como Unión Estadounidense por las Libertades Civiles denuncian separaciones familiares sin debido proceso, así como falta de acceso a asesoría legal y decisiones urgentes sobre el cuidado de los menores.
Especialistas advierten que estas políticas pueden generar efectos psicológicos duraderos en los niños, incluyendo estrés postraumático. Muchos quedan bajo cuidado informal o son enviados fuera del país, lo que complica su estabilidad.
Aunque existen demandas en curso contra estas prácticas, expertos señalan que la reunificación familiar no está garantizada, lo que agrava la crisis para miles de familias migrantes.