Keiko Fujimori asumió la Presidencia de Perú con el compromiso de recuperar la estabilidad política después de una década marcada por crisis institucionales, cambios de gobierno y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso. Su administración comienza tras una elección muy cerrada y en un escenario donde la seguridad, la economía y el fenómeno de El Niño serán las principales pruebas para su gestión.
Uno de los mayores retos será enfrentar los efectos de El Niño, que especialistas consideran podría ser uno de los más intensos de las últimas décadas. El Gobierno peruano ya declaró en emergencia al 40 % de los distritos del país y el Congreso autorizó recursos adicionales para obras de prevención. De acuerdo con estimaciones oficiales, este fenómeno climático podría provocar pérdidas por alrededor de 16 mil millones de soles, equivalentes a más del 1 % del Producto Interno Bruto (PIB).
En materia económica, Perú mantiene un panorama relativamente favorable. El país registró un crecimiento superior al promedio de América Latina durante los últimos dos años, impulsado por la inversión privada y el sector minero. Sin embargo, expertos advierten que la inflación, el gasto público y los posibles daños ocasionados por El Niño podrían afectar ese desempeño.
En política exterior, la nueva presidenta buscará fortalecer la relación con Estados Unidos sin descuidar los vínculos comerciales con China, principal socio económico de Perú. Al mismo tiempo, deberá construir acuerdos con el Congreso para evitar nuevos episodios de confrontación política.
La administración de Keiko Fujimori inicia con condiciones económicas favorables, pero también con desafíos que pondrán a prueba su capacidad para mantener la gobernabilidad y responder a las demandas de una población que exige seguridad, crecimiento económico y resultados concretos.