México y Ecuador mantienen suspendidas sus relaciones diplomáticas desde abril de 2024, tras el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas.
El operativo ocurrió el 5 de abril de 2024, cuando autoridades ecuatorianas ingresaron a la sede diplomática para capturar a Glas, quien permanecía en la embajada solicitando asilo político. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador calificó el hecho como una “violación flagrante al derecho internacional” y ordenó la suspensión inmediata de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Posteriormente, México presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia al considerar que Ecuador violó la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la relación no se restablecerá mientras el proceso internacional continúe. “Hay un juicio, tiene que resolverse ese juicio”, afirmó al fijar la postura del Gobierno mexicano.
Aunque el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha manifestado su disposición para normalizar la relación, también sostuvo que no se arrepiente del operativo realizado en la embajada. La incursión fue condenada por diversos gobiernos de América Latina y por la Organización de las Naciones Unidas, mientras el litigio internacional continúa sin una resolución definitiva.
El diferendo diplomático mantiene congelada la relación política entre ambos países y afecta la cooperación bilateral, pese a los vínculos comerciales y culturales que históricamente han compartido México y Ecuador.