El hambre en el mundo registró una ligera disminución durante 2025, pero sigue siendo una de las mayores crisis humanitarias del planeta. De acuerdo con el informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2026 (SOFI), elaborado por agencias de la ONU, 645 millones de personas padecieron hambre el año pasado, lo que equivale al 7.8 % de la población mundial.
El reporte, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con el FIDA, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, señala que América Latina y el Caribe mantienen una tendencia positiva. En la región, el porcentaje de personas con hambre bajó al 4.8 %, equivalente a 32 millones de habitantes, una reducción sostenida desde el pico registrado durante la pandemia en 2020.
Sin embargo, el panorama continúa siendo crítico en otras regiones. África concentra 309 millones de personas con hambre, casi la mitad del total mundial, seguida por Asia con 292 millones. La ONU advierte que el crecimiento demográfico impide que las leves mejoras porcentuales se reflejen en una disminución del número de personas afectadas.
El informe también alerta sobre la inseguridad alimentaria, que afecta a 2 mil 100 millones de personas, es decir, quienes no tienen acceso constante a alimentos suficientes, seguros y nutritivos. Además, el costo de una dieta saludable aumentó de 2.94 dólares en 2017 a 4.28 dólares en 2025, mientras que en América Latina alcanzó 4.91 dólares, encareciendo el acceso a una alimentación adecuada.
La ONU atribuye este escenario a factores como los conflictos armados, el cambio climático y el aumento en los precios de los alimentos. Aunque el hambre ha disminuido por tercer año consecutivo, el organismo advierte que el avance sigue siendo insuficiente para cumplir el objetivo de Hambre Cero de la Agenda 2030, ya que estima que más de 500 millones de personas seguirán padeciendo hambre al finalizar la década.