Los pagos digitales en México crecen, pero amplían la desigualdad social, advirtió una académica de la Universidad Iberoamericana al analizar su impacto reciente.
La economista Alejandra Villegas explicó que la digitalización no siempre implica desarrollo. Señaló que el problema es el contexto desigual en el que se implementa.
Además, factores como falta de internet y costos limitan el acceso. En zonas rurales, la conectividad sigue siendo restringida y desigual.
En ciudades, el acceso mejora, pero persisten barreras económicas. Muchas personas no pueden pagar dispositivos o servicios digitales básicos.
Sin embargo, millones de mexicanos no están bancarizados o desconfían del sistema financiero. Esto complica el uso de pagos digitales como norma.
Por eso, la digitalización puede excluir a trabajadores y pequeños negocios con menos recursos, afectando su economía diaria y acceso a servicios.