Los patrones tóxicos de comunicación pueden deteriorar una relación de pareja y profundizar la desconexión emocional, advirtió la psicóloga clínica Sue Johnson, investigadora de la Universidad de Ottawa y creadora de la Terapia Focalizada en las Emociones.
Tras décadas de investigación y trabajo clínico, Johnson concluyó que muchas crisis de pareja no se originan por problemas cotidianos como dinero o tareas domésticas. Según sus hallazgos, el conflicto surge cuando las personas perciben amenazado su vínculo emocional y reaccionan desde el miedo, la inseguridad o la frustración.
El primer patrón identificado es la búsqueda constante de culpables. En esta dinámica, ambos miembros intercambian críticas y acusaciones para defenderse del dolor emocional. La especialista señala que este comportamiento impide la empatía y dificulta la resolución de conflictos. “El objetivo termina siendo demostrar quién tiene la razón”, explica en sus estudios.
El segundo patrón es conocido como “la polca de la protesta”. Ocurre cuando una persona insiste en buscar cercanía mediante reclamos o exigencias, mientras la otra se distancia para evitar el conflicto. Este ciclo provoca que ambos se sientan incomprendidos y emocionalmente agotados. Diversos especialistas consideran esta dinámica una de las más frecuentes en rupturas de pareja.
El tercer patrón aparece cuando ambos optan por retirarse emocionalmente. La comunicación disminuye, desaparecen las muestras de afecto y la convivencia se vuelve distante. Johnson advierte que esta etapa suele reflejar una profunda sensación de desesperanza dentro de la relación.
Para las parejas, identificar estos comportamientos a tiempo puede ayudar a mejorar la comunicación, fortalecer el vínculo afectivo y buscar apoyo profesional antes de que el distanciamiento emocional se vuelva irreversible.