En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027, dentro de los montos destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), se plantean algunas posibilidades de avanzar hacia una energía limpia. Sin embargo, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advierte que la información presupuestaria no permite determinar si los recursos de ambas empresas alcanzarán para cumplir esta meta rumbo a 2030.
En el boletín Presupuesto y transición energética 2027. Ingresos, gastos de Pemex y la CFE; el anexo de transición energética, el CIEP analiza los ingresos y apoyos de Pemex y la CFE; la composición de su gasto por tipo y por actividad; y su registro en el anexo de transición energética.
Para 2027, el gasto programable conjunto de Pemex y la CFE, destinado a cubrir sus funciones, sin incluir el costo financiero de la deuda, sumaría 1 billón 50 mil 870 millones de pesos. Este monto sería 5% menor, en términos reales, que el aprobado para 2026 y el más bajo desde 2020.
Los ingresos petroleros del sector público disminuirían 20.8% respecto de lo aprobado para 2026, principalmente por la reducción de 70.2% del apoyo federal a Pemex. Mientras que, en la CFE, los ingresos por ventas cubrirían 88.6% de su gasto total. El balance financiero positivo dependería de los subsidios a las tarifas eléctricas.
La composición del gasto también marca las posibilidades de inversión. Pemex destinaría 48.5% de su gasto programable a inversión física, mientras que la CFE dedicaría 11.6%.
Por su parte, los recursos que se registran en el anexo de transición energética sumarían 8 mil 157 millones de pesos, es decir, 2.6% de esa inversión. Aunque este anexo identifica recursos vinculados con la transición dentro de programas existentes, no representa una bolsa adicional. Tampoco contiene una clasificación del gasto por tecnología, lo que impide evaluar si los recursos públicos contribuyen o no a la transición energética.
Se requiere mayor transparencia para identificar cuánto se destina a fuentes limpias, en qué proyectos o con qué tecnologías se implementan y vincularlos con las metas del Programa Sectorial de Energía. Lo anterior es relevante para conocer si el país cuenta con los recursos necesarios para alcanzar la meta de generación limpia prevista para 2030.