La meta de caminar 10 mil pasos al día para adelgazar podría no ser necesaria, según estudios recientes que señalan que los beneficios para perder peso comienzan desde los 7 mil u 8 mil pasos diarios, siempre que exista cierta intensidad física.
Especialistas explican que el famoso objetivo de los 10 mil pasos nació originalmente como parte de una campaña publicitaria en Japón durante la década de 1960 y no como una recomendación médica universal.
Actualmente, investigaciones sobre actividad física apuntan a que la clave para bajar de peso no está únicamente en la cantidad de pasos, sino en el ritmo de la caminata. Caminar rápido durante periodos continuos ayuda a elevar la frecuencia cardiaca y favorece un mayor gasto calórico.
Expertos recomiendan mantener al menos 30 minutos de caminata continua a intensidad moderada para estimular el metabolismo y facilitar la quema de grasa corporal.
Además, actividades cotidianas como subir escaleras, caminar al hacer llamadas o moverse constantemente durante el día también influyen en el gasto energético total. Este proceso es conocido como NEAT, relacionado con el movimiento diario fuera del ejercicio formal.
Herramientas como relojes inteligentes o aplicaciones móviles pueden ayudar a monitorear el progreso y motivar hábitos más activos. También se aconseja incorporar intervalos de velocidad, alternando caminatas rápidas y lentas para potenciar la quema de calorías.
Especialistas subrayan que no existe una cifra exacta para todas las personas, ya que factores como edad, metabolismo, alimentación y estilo de vida modifican las necesidades físicas de cada individuo.
Caminar de forma constante, acompañado de una dieta equilibrada, puede mejorar la salud cardiovascular, reducir el estrés y favorecer la pérdida de grasa sin necesidad de rutinas extremas.