Especialistas alertaron sobre un riesgo poco conocido relacionado con pelar naranjas directamente con las manos, especialmente cuando la piel queda expuesta al sol después de manipular la fruta.
El problema está en los aceites esenciales presentes en la cáscara de la naranja, principalmente el limoneno y las furocumarinas, compuestos químicos que pueden provocar una reacción conocida como fitofotodermatitis.
Esta afección ocurre cuando sustancias de ciertos cítricos entran en contacto con la piel y posteriormente se exponen a la radiación ultravioleta. La reacción puede aparecer entre 24 y 48 horas después y provocar enrojecimiento, ampollas, irritación y manchas oscuras que tardan meses en desaparecer.
Dermatólogos explican que el riesgo aumenta durante actividades al aire libre, vacaciones o días de playa, donde las personas suelen consumir frutas bajo exposición solar intensa sin lavar adecuadamente sus manos después.
Además del posible daño cutáneo, expertos recuerdan que la superficie de las naranjas puede contener residuos de pesticidas, ceras industriales y bacterias acumuladas durante el transporte y almacenamiento.
Al pelar la fruta con las manos, estos residuos pueden transferirse fácilmente a los gajos que posteriormente se consumen, incluso si la fruta fue lavada previamente.
Para reducir riesgos, especialistas recomiendan lavar bien los cítricos antes de consumirlos, utilizar utensilios para retirar la cáscara y limpiar las manos con agua y jabón inmediatamente después de manipularlas.
La fitofotodermatitis es más común de lo que parece y también puede ocurrir con otros cítricos como limón, toronja o lima. Aunque no suele ser grave, sí puede dejar marcas visibles en la piel por largo tiempo.