El Gobierno de Claudia Sheinbaum publicó el Programa Nacional Hídrico 2026-2030 para fortalecer la regulación, infraestructura y acceso al agua potable en México. La estrategia también plantea medidas para combatir irregularidades en concesiones y frenar prácticas conocidas como “huachicoleo” de agua.
El documento apareció en el Diario Oficial de la Federación y convierte en política pública medidas planteadas previamente por el Gobierno federal y la Comisión Nacional del Agua. El programa incorpora objetivos obligatorios para dependencias federales en temas de saneamiento, adaptación climática y protección hídrica.
El diagnóstico oficial reconoce presión creciente sobre recursos hídricos nacionales. Actualmente, 104 de 757 cuencas presentan problemas de disponibilidad y 286 acuíferos ya no cuentan con agua disponible. Además, regiones como el Valle de México enfrentan niveles críticos de presión hídrica.
El programa establece cinco ejes principales. Entre ellos aparecen fortalecer gobernanza, ampliar acceso al agua potable, aumentar eficiencia agrícola e industrial, proteger cuencas y reducir vulnerabilidad climática. También contempla revisar concesiones, corregir irregularidades y recuperar volúmenes no utilizados.
Otro cambio plantea sustituir el Registro Público de Derechos de Agua por un nuevo esquema administrativo. Además, el Gobierno busca combatir compraventa irregular de derechos de agua entre particulares y fortalecer supervisión institucional.
Jorge Arriaga, director del Centro de Seguridad Hídrica bajo auspicios de la Unesco, afirmó que México enfrenta “muchas crisis simultáneas” relacionadas con disponibilidad y gestión del recurso. Especialistas también señalaron que la implementación efectiva será clave para resultados.
El acceso al agua impacta directamente a millones de familias porque influye en salud, consumo diario, servicios básicos y desarrollo económico local.