Los ventiladores que rocían agua se han convertido en una alternativa popular para enfrentar las altas temperaturas. Sin embargo, especialistas advierten que estos dispositivos pueden representar riesgos para la salud si no se limpian y mantienen adecuadamente.
El principal problema se origina cuando el agua permanece estancada en el depósito del aparato. En esas condiciones pueden proliferar bacterias y microorganismos que, al encender el ventilador, se dispersan en forma de microgotas que son inhaladas por las personas presentes en el lugar.
Entre los riesgos identificados se encuentra la presencia de la bacteria Legionella, relacionada con la enfermedad del legionario, una forma grave de neumonía. Esta afección puede transmitirse al inhalar aerosoles contaminados en espacios cerrados, especialmente cuando los equipos no reciben mantenimiento frecuente.
La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan extremar las medidas de higiene en sistemas que generan vapor o partículas de agua. Los especialistas señalan que temperaturas entre 20 y 45 grados favorecen la reproducción de ciertas bacterias en depósitos con agua acumulada.
Para reducir riesgos, se recomienda utilizar agua purificada, filtrada o hervida. También es importante vaciar el tanque después de cada uso y desinfectarlo regularmente. Mantener ventilación cruzada en las habitaciones ayuda a evitar la acumulación de humedad y la aparición de moho.
Las personas adultas mayores, así como quienes tienen enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados, son consideradas las más vulnerables ante posibles infecciones respiratorias asociadas con estos dispositivos.
Para las familias mexicanas, aplicar medidas básicas de limpieza permite aprovechar los beneficios de estos ventiladores durante la temporada de calor sin comprometer la salud de quienes habitan el hogar.
Foto de Fariborz MP